
Las corridas de toros, fiesta que nació en España en el siglo XII ,que también se practica en otros países, han despertado diversas polémicas desde sus comienzos entre partidarios y detractores que lo consideran una forma de maltrato animal. Tauromaquia, definido como el arte de lidiar toros; tanto a pie como a caballo…
Se remonta a la Antigüedad, Edad de Bronce ;en la antigua Roma se presentaban espectáculos con uros (raza bovina extinta) que eran arrojados a la arena del circo para su captura y muerte por parte de algunos representantes de familias nobles, quienes mostraban así sus dotes de cazadores.
El poeta, prosista y dramaturgo Madrileño, Nicolás Fernández de Moratín fue uno de los pocos intelectuales del siglo XVIII interesados en la tauromaquia.
Uno de sus poemas más conocidos es el titulado «Fiesta de toros en Madrid». Dedicó una oda pindárica al torero, titulada Canción a Pedro Romero, donde muestra un estilo popular, fluido y sencillo.
Escribió el folleto Carta histórica sobre el origen y progresos de las fiestas de Toros en España (1777) en la cual citaba a Rodrigo Díaz de Vivar a ser el primero en lancear toros a caballo, se trata de una figura histórica y legendaria de la Reconquista, cuya vida inspiró el más importante cantar de gesta de la literatura española, el Cantar de mio Cid primera obra poética extensa de la literatura española y el único cantar épico.
En 1387, durante el reinado de Juan I, tuvo lugar la primera corrida de toros en Barcelona en la plaza del Rey, plaza monumental, rodeada de edificios góticos y renacentistas, la mayor parte de los cuales forman parte del conjunto del Palacio Real Mayor, que fue la residencia y sede del gobierno de los condes de Barcelona y de los reyes de Aragón.
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| Palacio Real Mayor |
La actual disposición rectangular de la plaza se atribuye a un proyecto de urbanización desplazando el mercado con el objetivo de crear un espacio apto para la celebración de justas llevado a cabo en la segunda mitad del siglo XIV, durante el reinado de Martín I de Aragón, llamado también Martín I el Humano debido a su gran pasión por las Humanidades y los libros. Su biblioteca es la primera que podemos llamar renacentista.
A mediados del siglo XIX el Ayuntamiento de Barcelona encargó al arquitecto Catalán, Francisco Daniel Molina la reforma de la plaza, que sufría la decadencia de los edificios del entorno, perdiendo su uso noble. Molina construyó una fuente monumental, de estilo neogótico, que fue inaugurada el 16 de octubre de 1853.
Antoni Gaudí diseñó unas farolas para colocarlas en la plaza, donde destaca igualmente la Fuente de las Tres Gracias (1876), obra de Antoine Durenne.
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| Desgracias acaecidas en el tendido de la plaza de Madrid y muerte del alcalde de Torrejón |
La cultura que ha cubierto siempre el discurrir histórico de la fiesta, da idea de su relevancia, ha sido plasmada por artistas tales como Goya, el pintor aragonés muestra una visión histórica de la tauromaquia en España desde la antigüedad, con escenas de "violencia y muerte", tiene una serie de 33 grabados publicados en 1816 con otras 11 estampas ya que no se incluyeron en la edición, su intención fue ilustrar los pasajes que Nicolás Fernández de Moratín aunque cambio de idea y plasmo recuerdos personales de corridas a las que asistió, entre estas están: La desgraciada muerte de Pepe-Hillo en la plaza de Madrid (nº33) y las Desgracias acaecidas en el tendido de la plaza de Madrid, y muerte del alcalde de Torrejón (nº21) en su obra el uso del espacio vacío ha sido descrito como una indicación de cómo su trabajo, de entre todos los Maestros Antiguos, como el mas cercano al espíritu Modernista.
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| Corrida de Toros, al oleo (1934) |
Uno de sus maximos influyentes es el pintor Malagueño el cual aseguraba estar en la piel del bravo. Es el caso de Picasso. «El toro soy yo», una frase que define su vinculo con la tauromaquia, el toro bravo conquistó a Picasso y así se puede observar a lo largo de toda su obra. Incluso en cuadros donde no es protagonista se encuentra escondido entre los trazos cubistas. Lo mismo en su época cubista que en la realista, igual en su faceta como pintor que como ceramista, escultor o grabador. La iconografía taurina de Picasso hizo que toros y toreros empezaran a invadir el contexto europeo. Numerosos artistas vivieron un cambio de tercio y las vanguardias empezaron a interesarse por los toros. El pintor e ilustrado Juan Gris o el pintor francés André Massón son algunos de los ejemplos.
Si muchos de los escritores y filósofos de la Generación del 98, no gustaban de las corridas de toros, era porque la culpaban del atraso de la sociedad española. Así, Unamuno explicaba que no le gustaban las corridas, no porque fuese un espectáculo cruento, sino porque se perdía mucho tiempo hablando de ella y esto explicaba la formación cultural de sus espectadores.
Ortega y Gasset, en su obra La caza y los toros, se extrañaba de que el toreo, siendo un ejercicio callado diese tanto que hablar.
Posteriormente, la Generación del 27 en su mayoría fue amante de la fiesta, sobre la cual escribieron, pintaron y esculpieron. Vale citar las palabras con las que Federico García Lorca manifestaba su abierto apoyo y gusto por la tauromaquia: «El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo».
Antonio Machado deja clara su postura en su obra Juan de Mairena publicado en 1936: «Con el toro no se juega, puesto que se le mata, sin utilidad aparte, como si dijéramos de un modo religioso, en holocausto a un dios desconocido.»




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